Lo que vas a aprender
- Qué impuestos paga un pequeño negocio en LATAM: ISR, IVA y retenciones
- Las deducciones fiscales que puedes aprovechar hoy mismo
- Cómo organizarte para declarar sin estrés ni sorpresas de último momento
Empezar un negocio propio es emocionante. Pero cuando llega la temporada de impuestos, muchos emprendedores sienten que el pánico los invade. La buena noticia es que entender los impuestos de tu negocio no requiere un título en contabilidad. Solo necesitas información clara y un sistema organizado.
¿Qué impuestos paga un pequeño negocio?
Dependiendo del país donde operes, los impuestos varían. En términos generales, estos son los más comunes:
- Impuesto sobre la Renta (ISR): Se calcula sobre las ganancias de tu negocio (ingresos menos gastos). En México va del 1.92% al 35%; en Colombia la tasa para personas jurídicas es del 35%.
- IVA (Impuesto al Valor Agregado): Se cobra sobre la venta de productos o servicios. En la mayoría de países LATAM oscila entre el 16% y el 21%.
- Retenciones: Cuando contratas freelancers o proveedores, puedes estar obligado a retener un porcentaje y enterarlo al fisco.
La importancia de separar tus finanzas
Este es el error número uno que cometen los emprendedores novatos: mezclar sus gastos personales con los del negocio. Abre una cuenta bancaria exclusiva para tu negocio y úsala para todos tus ingresos y gastos comerciales.
Si eres freelancer, destina al menos el 25% de cada pago que recibas a una cuenta separada para impuestos. Así nunca te tomará por sorpresa lo que debes pagar.
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Deducciones fiscales que puedes aprovechar
Uno de los mayores beneficios de tener un negocio es que puedes deducir gastos relacionados con tu actividad. Estas son las más comunes:
- Equipo de cómputo y tecnología: Computadoras, teléfonos, software.
- Servicios profesionales: Contadores, abogados, consultores.
- Renta del local u oficina: Incluso si trabajas desde casa puedes deducir la parte proporcional.
- Servicios públicos: Luz, internet, teléfono (proporcional al uso del negocio).
- Capacitación: Cursos, talleres, conferencias de tu actividad.
- Publicidad y marketing: Anuncios en redes, diseño web, impresiones.
- Transporte y viáticos: Gasolina, peajes, pasajes.
¿Cada cuánto debes declarar?
La frecuencia depende de tu país y régimen fiscal:
- Mensual: Común para IVA y retenciones.
- Bimestral: Aplica en algunos regímenes como el RESICO en México.
- Anual: La declaración del impuesto sobre la renta.
No cumplir con las fechas límite genera multas e intereses. Pon recordatorios en tu calendario con al menos una semana de anticipación.
El contador: tu mejor aliado
Por más que te organices, siempre es recomendable trabajar con un contador. Él o ella conoce los cambios en la legislación fiscal y puede ayudarte a encontrar deducciones que tú no habías considerado.
Preguntas que debes hacerle:¿Cuál es el mejor régimen fiscal para mi negocio? ¿Qué gastos puedo deducir en mi actividad específica? ¿Con qué frecuencia debo presentar declaraciones? ¿Qué comprobantes necesito conservar?
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